|
|
| En el 1926, André Lhote, famoso pintor,
pasa por Mirmande y se enamora del admirable pueblo. Se instala en
Mirmande e inicia una academia de verano; hace venir sus alumnos,
así como otros pintores. La vocación artística
ha nacido y es conocida más allá de las fronteras nacionales:
los visitantes afluyen, algunos compran viejas casas para rehabilitarlas.
El alcalde, Sr. Caillet, con la ayuda eficaz de su secretario Sr.
Blanc, promueve con entusiasmo esta iniciativa. |